Esta vez quise hacer una versión del personaje mas alejada de los tópicos con los que normalmente se asocia al personaje. Quizá la versión de la popular serie de dibujos animados es la que mas ha influido en las personas de mi generación a la hora de visualizarlo. Yo quería algo un poco mas real, aunque eso supusiera alejarme de la idea de Cervantes que proponía un Don quijote mucho mas estrafalario y cómico que el de mi ilustración.
Me seducía la idea de una especie de héroe romántico que lucha contracorriente, alguien que tuviera mas el aspecto de un vagabundo que el de un loco para potenciar la idea de una persona incomprendida y alejar el concepto clásico de un demente algo ridículo. Por supuesto esta es una idea completamente personal alejada del verdadero Don Quijote, cuyo carácter queda perfectamente reflejado en la novela.
También quise alejarme del aspecto de los gigantes al que los ilustradores nos tienen acostumbrados, siempre he visto gigantes que parecían campesinos y me apetecía darles una apariencia mas parecida a la de un guerrero, después de todo las armaduras y aparejos de guerra no eran desconocidas en la época.
Por otra parte no quise dejar de lado la idea de que todo esto sucede tan solo en la cabeza del protagonista y ese es el motivo por el que los dos gigantes del fondo están, uno confundiendose con el humo del molino en llamas y otro con el cielo y las nubes. Los gigantes están todos cerca de un molino como anclados a el, lo que refuerza la asociación entre ambos que se produce en la mente de Don Quijote. También hay una pequeña simetría entre el gigante muerto y el molino derrumbado. Son detalles que en una primera mirada no se aprecian pero ayudan a crear atmósfera, como el tono de piel del protagonista que debía ser mucho mas pálido por lógica al ser una persona que se ha pasado la vida encerrado en casa leyendo y apartado de la sociedad casi por completo
que el de los gigantes que se pasan la vida al aire libre.





